Bermejo y el agua, historias de una ciudad “sedienta”

Bermejo es una ciudad del sur de Bolivia que desde la masificación de las redes sociales dio a conocer con más fuerza su principal problemática que es la falta de agua potable en los domicilios, un tema comúnmente abordado en el ámbito noticioso de Tarija.

Las vivencias del pasado no han cambiado en la época actual

Pero las historias que se cuentan no dan detalles cotidianos ni revelan vivencias de la gente que gira en torno a este déficit que se acentúa cada año, por el crecimiento del número de habitantes y la falta de políticas serias que atiendan esta situación. Tras una consulta a los pobladores logramos actualizar y extraer los testimonios que hacen a este artículo.

En los años 90 la abuela solía dejar el balde más grande de la casa bajo la pileta abierta y aunque no había agua, este método permitía no perder tiempo y almacenar el líquido elemento ni bien se reponga el servicio de suministro, sin necesidad de que una persona esté pendiente.

La lluvia tampoco se desperdiciaba y era común en la época de fin de año dejar abierto el “depósito”, una infraestructura de cemento similar a una piscina que sobresalía del suelo y servía para guardar agua de reserva. Éste se usaba solamente en casos necesarios, pues la mayoría del tiempo este tanque se encontraba cubierto por un gran tablón.

Quienes tenían la posibilidad económica instalaban en su casa tanques de almacenamiento, sin embargo tarde o temprano -de una u otra forma- el agua llegaba a faltar. El calor siempre fue extremo, se pasaba fácilmente los 40 grados y la humedad hacía crecer moho al interior de las casas, donde los techos de los ambientes no duraban mucho sin teñirse de verde en las esquinas. Por eso a menudo optaban por construir en los patios cabañas, en las que era posible dormir en las noches más calurosas, costumbre que evitaban especialmente las madres e hijos por temor a los insectos, especialmente a las tarántulas.

Se tenían duchas, pero por tema de presión baja en las cañerías o cortes de servicio, lo principal era asegurarse de contar con una tina o bañera al interior del baño de la casa, en la que siempre se tenía agua para el aseo personal que se hacía con la ayuda de un jarrón, procurando dejar al terminar, lo suficiente para el resto de la familia. Los días en los que el suministro era normal era posible ducharse hasta más de tres veces al día, en esos días por un momento todos olvidaban los racionamientos, pero los días de escasez había que adecuarse a las posibilidades.

El grifo en esos tiempos era fuente de sorpresas y hasta a veces una especie de Dios. A veces arrojaba agua extremadamente turbia, con lombrices transparentes o de color. Como advertencia, la abuela dejaba estos hallazgos a vista de todos en la cocina, ya que para los niños principalmente era más difícil cumplir con las instrucciones de no tomar agua de la pileta o de los baldes directamente. La orden era esperar a que el agua sea hervida y mezclada con alguna hierba medicinal como malva o cedrón, pero también muchos optaban por convertirla en pelón para que sea un refresco.

Más aún, la problemática no ha cambiado en todos estos años. Es necesario reconocer que se ha implementado una ampliación de redes de cañerías de agua y un menor porcentaje de alcantarillado que es otro gran problema de Bermejo, sumado al mal manejo de la basura. Entidades como la Subgobernación y el Gobierno Municipal, han tenido avances en estos proyectos pero si bien llegan a más barrios, el efecto se vuelve menor por el desabastecimiento en el que incurre la Empresa Municipal de Agua y Alcantarillado de Bermejo (Emaab), que por su parte tiene inconvenientes técnicos, financieros, disciplinarios e incluso hasta de presunta corrupción.

Emilio Mendieta, trabajador de 45 años que vive en Bermejo, cuenta que hasta ahora los únicos que han logrado de algún modo mejorar han sido las personas pudientes, que tienen opciones como abastecerse de agua para consumo con los galones que se venden de distintas marcas, o que cuentan con tanques de almacenamiento en la parte superior de sus casas, que de forma automática destinan parte del suministro a una reserva, que se activa por una llave de paso cada vez que resulta necesario. Esto ha dividido en dos a la población, es decir entre quienes tienen estos medios y quienes continúan usando las técnicas de antaño.

Carlos Galean es periodista de Bermejo y cuando habla de este tema se siente indignación e impotencia además de preocupación. Como periodista es quien recibe de los barrios las quejas constantes, y pese a que suene redundante debe continuar informando acerca de la crisis que aqueja a esta ciudad por décadas.

Desde que empezó a trabajar como periodista los argumentos de quienes deberían garantizar el suministro son los mismos: problemas con el bombeo, tubos o cañerías que se rompen, filtraciones, y la falta de proyectos que ahonden en una solución

“En Bermejo es difícil e insoportable vivir con la falencia del agua, con las altas temperaturas que se viven día tras día. Lastimosamente la mayoría de la ciudadanía a la hora de reclamar no lo hace, más se basa en hacer sus quejas en los círculos familiares o en las redes sociales, pero no llevan esa inconformidad a la acción. Los dirigentes de Bermejo muy poco hacen para lograr un cambio real en la situación del agua. Como ciudadano me siento indignado de que las autoridades nacionales, departamentales y locales no hagan nada; se ve un aletargamiento y falta de ideas para atender esta situación”, comenta.

La carencia se vive distinta en los barrios bajos y en los barrios altos, pues los primeros que están en el radio del centro de la ciudad, tienen un suministro que se activa desde las 07.00 hasta las 19.00 horas, mientras que los que están arriba por la falta de capacidad de bombeo, soportan racionamientos más intensos.

Pese a que el Gobierno Municipal ha dispuesto el suministro de agua mediante cisternas, no se logra cumplir con la demanda de abastecimiento, por lo que según reporta el periodista muchos bermejeños que tienen medios de transporte, incluso acuden a manantiales cargados de baldes para cosechar agua y garantizarse el líquido para consumo doméstico, siendo uno de los más aprovechados el manantial que se encuentra a la altura del Puente Internacional que conecta a Bolivia con Argentina.

Bermejo se abastece de agua mediante bombeo del río Bermejo y la Quebrada del Nueve. Un nuevo proyecto incluye al río San Telmo

Bermejo no se impacienta

Refrescarse

Si bien el agua escaseaba en la pileta, Bermejo estaba rodeada de ríos por lo que era común ir los fines de semana a lugares hermosos, como “El Chorro” que se encontraba en las afueras de la ciudad, o el mismo río Bermejo para refrescarse. El peligro de estas excursiones es natural para los bermejeños, y existen historias trágicas de ahogados que son parte del acervo popular.

Paradojas

A inicios del año 2019, la situación no ha cambiado mucho, pero al menos ahora se cuenta con tanques de almacenamiento más económicos y agua embotellada para los casos extremos. La llegada del presidente Evo Morales a Bermejo fue criticada recientemente  por que fue para entregar un Coliseo en medio de una crisis de agua potable para consumo de 3,3 millones de bolivianos.

Escándalos

Emaab es al momento una de las empresas más cuestionadas en Bermejo, sin embargo más allá de las críticas, esta entidad continúa “haciendo lo que puede” y se queja constantemente de la falta de medios para cumplir con su rol. Este año ha sido noticia nacional e internacional por la difusión de un video de celular en el que se observa a un funcionario bañándose en la planta de tratamiento, donde se potabiliza el agua que va a la población.