Argentina ya entregó más del 30% de tarjetas alimentarias

La tarjeta alimentaria, un plan con el cual el gobierno argentino busca aliviar un poco la situación de los que menos tienen, llega hasta el momento a más del 30 por ciento de sus destinatarios.

Puesta en marcha para personas de escasos recursos desde los primeros días de gobierno del presidente Alberto Fernández en diciembre último, la iniciativa ha traído un respiro a personas que reciben otros planes en especial a los de la Asignación Universal por Hijo.

En declaraciones de las que se hizo eco la agencia Télam, el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, afirmó que ya se entregó el 30 por ciento de las Tarjetas Alimentar en 24 distritos del conurbano bonaerense y otros territorios de país como Rosario, Chaco, Tucumán, Santa Fe, Santa Cruz y Salta.

Arroyo precisó que esperan que al terminar el mes en curso alcance al 70 por ciento de sus beneficiarios e insistió en la necesidad de ‘que la gente vuelva a comer en la casa y un camino es la tarjeta alimentaria. Por eso, fue lo primero que impulsamos y vamos a llegar al 70 por ciento del país en febrero y completaremos en marzo’, sostuvo.

De las más de 500 mil tarjetas entregadas, unas 360 mil se repartieron en la provincia de Buenos Aires, la de mayor cantidad de personas y también la más pobre.

Según arrojaron los primeros datos, la iniciativa, que comenzó en la ciudad de Concordia, provincia de Entre Ríos, ha avanzado con éxito y se espera alcance a cuatro millones de personas en el país.

La tarjeta está destinada a aquellos que cuentan con la Asignación Universal por Hijo (AUH) con niños hasta seis años, personas con discapacidad y mujeres que tienen un embarazo de más de tres meses.

Más del 58 por ciento de las compras realizadas con esta tarjeta fueron destinadas en su mayoría a productos vitales como la leche, carnes, frutas y verduras.

Permite consumir entre cuatro mil o seis mil pesos al mes en alimentos y fue uno de los primeros paliativos con el cual el Ejecutivo de Fernández buscó amortiguar un poco la compleja situación en los hogares de menos ingresos que fueron castigados por el ajuste económico del anterior gobierno.