Alba nueva

Octavio Campero Echazú

Recogida en la noche de tu pena,
olvidarás la flor, el astro…
¡Abre ya las ventanas de tu alcoba,
de par en par, al sol del campo!

Deja que la pupila del espejo,
tanto tiempo velada por tu llanto,
se aclare con la nívea
copa de los naranjos

Que te embriague la brisa mañanera
con el jugoso aroma de los pastos,
y se adentre la voz de la quebrada
a cantar en tu alcoba como un pájaro.

¡Vuelve a salir! Por los caminos
te asaltará el abrazo
fecundo de los árboles,
en una primavera de milagro.

Y volverá tu risa
a ser agua, de nuevo, por el campo.
¡Qué sedientas palomas
perseguirán tus labios!

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