«En el campo hay que resolver el tema de la agroindustria, primero no puede faltar alimento. Si dicen algunos que no hay que ampliar las áreas de producción, nos están diciendo que vamos a importar comida chatarra, comida transgénica». «Tenemos que producir alimentos, eso también yo quiero debatir, debate abierto». «Si no vamos a poder sembrar en el campo, qué significa, no va a haber alimento para comer (…)».

Esas fueron algunas de las declaraciones del presidente Evo Morales durante una reciente entrevista que concedió a un programa televisivo difundido por la red ATB. Estas afirmaciones buscan ciertamente justificar la promulgación (y su negativa a derogarlas) de normas como la polémica Ley 741, que permite la quema “controlada”, y del DS 3973, que amplía la frontera agrícola en el departamento del Beni.

Sin embargo, estos argumentos han sido por demás refutados por científicos y estudiosos de esta temática, tanto a nivel nacional como mundial.

A nivel internacional, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en sus últimos estudios, refleja que más de 20 países han obtenido éxito desde 1990 al mejorar sus niveles nacionales de seguridad alimentaria y al mismo tiempo mantener o aumentar la cubierta forestal, demostrando que no es necesario talar los bosques para producir más alimentos.

Los sistemas agroforestales, según el biólogo Vincent Vos, generan ingresos económicos superiores a la ganadería y la producción de arroz

“La seguridad alimentaria puede lograrse a través de la intensificación agrícola y otras medidas como la protección social, más que con la expansión de las áreas agrícolas a expensas de los bosques”, se afirma desde la FAO. Evidentemente, no es necesario talar bosques para producir más alimentos. Solo hay que mejorar las técnicas de producción.

En lo interno, los incendios forestales en la Chiquitanía y la Amazonía han develado ante la opinión pública que el proyecto del gobierno y de la agroindustria cruceña no es otro que el de sembrar commodities agrícolas y producir carne, ambos destinados a la exportación, y para producir agrocombustibles.

¿Alimento para comer? Producir alimentos para el consumo de la población boliviana no está en los objetivos principales de este proyecto, por lo que los argumentos del presidente Evo Morales están, cuando menos, desinformados y alejados de la verdad. Lo que se busca es simple y llanamente que ingresen dólares para amortiguar la imparable caída de las reservas internacionales.

Si realmente interesa al gobierno alimentar a la población de manera sostenible, existen alternativas que los promotores del agronegocio exportador prefieren ignorar. Un ejemplo es el de los sistemas agroforestales, que según el biólogo Vincent Vos, generan ingresos económicos superiores a la ganadería y la producción de arroz, captura en promedio 16,5 toneladas de carbono por hectárea al año, y contribuyen “fuertemente” al bienestar con fuentes propias de empleos y mejoran los medios de vida de las familias que los implementan.

Y hay varias otras alternativas más adecuado a cada contexto productivo, pero que benefician sobre todo a las familias campesinas e indígenas que realizan estos emprendimientos, no al agronegocio exportador. El humo pasó, pero quedan las cenizas para que no sea fácil olvidar.