Acuerdo “de paz” entre cívicos de Tarija y Evo en víspera de elecciones

Dirigentes cívicos de Tarija y el presidente Evo Morales llegaron a un “acuerdo de paz” a poco más de un mes de las elecciones nacionales del 20 de octubre. Morales ingresó a las instalaciones de la IV Brigada Aérea “Eustaquio Méndez” un cuarto pasada las doce del mediodía. Junto a él se encontraba el ministro de Justicia, Héctor Arce Zaconeta y el presidente de la Federación de Asociaciones Municipales (FAM) y alcalde de Uriondo, Álvaro Ruiz.

A su espera se encontraba el presidente del Comité Cívico Departamental de Tarija, Carlos Dávila. Algunas “caras conocidas” que trascienden las redes sociales y los medios de comunicación, cuando se trata de realizar las más severas críticas en contra del Movimiento Al Socialismo (MAS), se encontraban dentro de la sala en la cual las autoridades y los cívicos se reunirían herméticamente durante las próximas dos horas de su encuentro. Las puertas se cerraron.

Un Evo tranquilo y dócil estuvo atento a los comentarios de los cívicos. Asentía con la cabeza en cada aporte de los invitados y ellos, en total calma, le plantearon algunas “necesidades” que antes no se habían mencionado como prioritarias. Por la mañana, en la plaza principal de Tarija, Luis de Fuentes y Vargas, otros cívicos protestaron. “Pediremos la destitución de Carlos Dávila”, desafió el past presidente cívico, Walter Mogro con el apoyo de Patricia Galarza y otros personajes molestos por la reunión que se aceptó.

El hecho es que, en 14 años, la instancia cívica de Tarija no accedió a reunirse con Evo Morales y este acercamiento puso susceptible a más de un “defensor de la democracia”. Las demandas que hasta hace algunos días se pedían con suma urgencia al Gobierno nacional no estuvieron presentes en la lista de planteamientos que Dávila y compañía le hicieron mención a Morales.

No se habló sobre la situación del departamento respecto a la explotación de hidrocarburos, no se habló de la situación que enfrentaron los campesinos en resistencia y defensa de la Reserva Nacional de Flora y Fauna de Tariquía, no se habló de la variante Canaletas-Entre Ríos ni de ninguna carretera y tampoco sobre la situación económica de Tarija. A las 14.11 horas salieron los presentes y brindaron una conferencia de prensa.

Evo tenía tranquilidad en su rostro y Dávila, también. Morales explicó uno a uno los pedidos a los que se comprometió a asistir de inmediato. La Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) de San Luis -que ya se había prometido desde el 2016-, centros de salud, la construcción de la unidad educativa La Salle Convenio, evaluar Sistema Interconectado Nacional (SIN) con la presencia del Viceministerio de Energía y la Empresa Nacional de Energía (Ende), también la visita de la ministra de Salud, Gabriela Montaño, para resolver la problemática del Sistema Único de Salud (SUS) y la presencia del ministro de Economía y Finanzas, Luis Arce Catacora, para la conciliación de cuentas con la Gobernación.

“El señor Presidente ha escuchado todos los problemas que tiene Tarija”, dijo Dávila y los demás cívicos estuvieron de acuerdo. Dávila le pasó un documento para que firme el acuerdo. Morales lo tomó y mientras se coló una sonrisa señaló en voz alta, como si estuviese leyendo la hoja, “se pide que el presidente Evo Morales renuncie a su cargo”. Todos rieron. Firmaron el “acuerdo de paz”.

Dávila dio las gracias y manifestó que se seguirá luchando por los derechos de los tarijeños. La reunión concluyó, uno a uno se disgregó. Arce acompañó a Morales hasta la puerta del avión presidencial. Ruiz esperó al margen de la pista y con esa tarde el MAS rompió una frontera hasta ahora inquebrantable.