¿Qué es la onicofagia?

Del griego “onyx” y “phagein”, la onicofagia es el hábito de “comerse las uñas” de forma continuada. Se trata de una costumbre que pueden sufrir las personas a cualquier edad y que, aunque no lo creamos, es muy difícil de dejar. Asimismo, es necesario tener en cuenta que la cutícula es un elemento clave para la protección de la uña.

Consejo médico
La cutícula tiene una importancia en el mantenimiento de unas uñas sanas y son muchos los problemas que puede acarrear mordérselas. Su función es protectora, pues se encarga de resguardar a la uña y al tejido que la rodea de traumatismos y de posibles infecciones. Si no hay cutícula, hay mucha más propensión a infecciones bacterianas, de hongos o víricas.
La persona que carece de ella, ya sea por alguna enfermedad, porque se la elimina de forma inconsciente cuando se muerde las uñas o si se la eliminan en las manicuras por motivos estéticos, tendrá más probabilidad de infectarse. Por ello la onicofagia es un hábito que daña la cutícula y puede ir más allá, ya que el tejido periungueal (que bordea las uñas) también se ve afectado.
La onicofagia es una combinación de factores emocionales como la preocupación, la tristeza, la ira, o incluso el aburrimiento o la excitación. Podemos hacerlo tanto al estar ansiosos o miedosos por algo que nos preocupa como por algo que nos da vergüenza. Asimismo, otra de las razones puede ser que lo hagamos por algo positivo, como cuando nos acaban de dar una buena noticia o algo similar.