Nuevo récord de contaminación: el cambio climático es real

El dióxido de carbono (CO2), uno de los principales gases de efecto invernadero que generan el calentamiento global, acaba de alcanzar un nuevo récord de concentración en la atmósfera terrestre, el más alto en por lo menos 800 mil años, según dan cuenta datos del Laboratorio de Investigaciones del Sistema Tierra (ESRL).

La noticia no es nada alentadora, ya que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) y el ESRL vienen mostrando que cada año se están rompiendo records de concentración de CO2 atmosférico.

El año 2015, por ejemplo, NOAA registró una concentración de 402 partes por millón (ppm), una medida de proporción al volumen de aire. Ese ya era un récord. En 2016 la concentración subió a 405,1 ppm.
Por su parte, el ESRL registró en abril de 2017 una concentración de 409 ppm. Y su última actualización, del 6 de mayo de este año, se alcanzó las 410,26 ppm. Un ascenso constante de décadas y que nada parece poder frenar.

El analista e investigador del Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES), Eduardo Gudynas, reconoce que si bien la concentración de CO2 actual es la más alta en los últimos 800 mil años, “es posiblemente también el más alto en un millón de años”.

Coincide con esta apreciación el científico atmosférico del ESRL, Pieter Tans, quien afirma que “la tasa de crecimiento del dióxido de carbono en la última década es de 100 a 200 veces más rápida que la experimentada por la Tierra desde la última Edad de Hielo”, algo que consideró como “un verdadero shock para la atmósfera”.

Desde una perspectiva de la larga historia del planeta Tierra, “todo eso se alcanzó en un abrir y cerrar de ojos, en poco más de cien años en los que nos hemos dedicado a quemar hidrocarburos, carbón, y otros compuestos de carbono”, sentencia por su parte Gudynas.

Sube la temperatura, sube todo
Los gases de carbono están en la base del llamado cambio climático, por el cual la temperatura promedio global aumenta. En 2017, se estima que la temperatura del planeta fue 0,9 grados más alta que el promedio histórico. El aumento de temperatura conlleva otras modificaciones climáticas: incidencia de sequías o inundaciones, en la dinámica de las lluvias, en aumento de las temperaturas extremas (sea como olas de calor o picos de frío), en el derretimiento de glaciares en altas montañas o de los hielos polares. Otra evidencia es el lento pero sostenido aumento del nivel del mar, que, según se estima, entre 1995 y la actualidad ya ha subido cerca de 8 centímetros.

Según Gudynas, a la par con los aumentos de emisiones y concentraciones de gases, “se están rompiendo records en esas modificaciones del clima planetario uno detrás de otro”.

Aumento vertiginoso
Cuando la discusión sobre el cambio climático empezó a tomar verdadera fuerza, a fines de la década de 1980, los registros estaban en la franja de las 360 ppm. En apenas 30 años, y a pesar de todos los intentos, no se detuvo el empuje de los aumentos hasta llegar a este nuevo record.
El investigador del CLAES recuerda además que los registros pre-industriales estaban por debajo de las 300 ppm, “por lo menos en los últimos 400 mil años”. Antes de ese cambio civilizatorio, “los aumentos significativos de CO2 tomaban miles años, actualmente se incrementa unas 2 ppm por año, y se estima que alcanzará a los 500 ppm en unas cuatro décadas”.
Si bien las emisiones de CO2 son muy importantes, debe tenerse en cuenta que “otros compuestos de carbono también contribuyen a este fenómeno, como el metano, y que tiene además efectos mucho más intensos para el recalentamiento planetario”, advierte Gudynas.
Así, el “aporte sustancial” se debe a la quema de los hidrocarburos, carbón y otros procesos similares, así como por la tala o quema de vegetación, o por la ampliación de ciertos cultivos.

La contribución de Bolivia
Si bien Bolivia tiene emisiones de CO2 por industria y energía relativamente bajas (comparadas con países desarrollados o en vías de desarrollo grandes como China, Rusia, India, etc.), sus emisiones por deforestación, quemas e incendios forestales son elevadas.
Según la organización tarijeña PROMETA, las emisiones per cápita de CO2 en Bolivia debido a estos factores son similares a las de los países desarrollados.
Y estimaciones de World Resources Institute indican que las emisiones de Bolivia son de 200 millones toneladas de CO2 por año, es decir 20 toneladas de CO2 por persona. La emisión per cápita promedio para todo el mundo es de 6,2 toneladas y para Estados Unidos es de 22 toneladas de CO2 por persona.

Compromisos tibios
En noviembre de 2016 entró en vigencia el acuerdo de París COP21, firmado por 195 países. Expertos consideran el acuerdo es insuficiente para lograr las metas fijadas por la propia COP21, de evitar que la temperatura aumente más de 2 °C en el futuro. Según la Asociación Internacional de la Energía (AIE), para alcanzar la meta de la COP21, la demanda de petróleo debería reducirse hasta los niveles de la década de 1990 -por debajo de los 75 millones de barriles de petróleo- y el consumo de carbón debería retroceder a los niveles registrados en la década de 1980, por debajo de los 3.000 millones de toneladas anuales.
Por su parte, Gudynas advierte que si las tendencias actuales continúan, la temperatura del planeta se elevará un promedio de 3°C, muy por encima de la meta de 2 grados. Un cambio ecológico planetario “que todos dicen querer evitar pero que, en realidad, ninguno está dispuesto a asumir los cambios necesarios para sanar a la Tierra”.