Las apuestas de Montes

La historia reciente del ex alcalde Óscar Montes se explica en cuatro imágenes. En la primera, todavía ejerciendo como alcalde de la ciudad de Tarija, comparte acto público con el presidente Evo Morales que no se sale del guión ni un ápice: entre broma y broma invita una y otra vez al alcalde Montes a levantar el puño y sumarse al Movimiento Al Socialismo. No es novedad, lo ha hecho con todos los alcaldes opositores en toda la geografía nacional. La mayoría de las veces le ha salido bien.

La segunda imagen es de finales de 2014, la plana mayor de Unidos para Renovar (UNIR) que coincide con los funcionarios de la alcaldía y los cargos del Concejo Municipal convocan una conferencia de prensa. Todos se apelotonan tras una mesa que encabeza el presidente del Concejo Rodrigo Paz y el alcalde alterno Francisco Rosas. Montón de niños aparecen en la imagen y revolotean entre los periodistas. El informe de la Unidad de Investigación de Delitos Financieros ha circulado ya por todas las redacciones. Montes ya era el candidato sobre el que se estaban ordenando las fichas de la “oposición” al MAS para el embate electoral subnacional. Montes tenía opciones ciertas de convertirse en el próximo Gobernador de Tarija. El informe habla de fincas, lotes céntricos, vehículos y negocios articulados por la familia Montes – Ponce, incluyendo sus hijas. El asunto se suma a la veintena de procesos abiertos vinculados a la gestión, pero preocupa más. La línea argumentativa de aquella conferencia, que vino a escenificar el paso al costado de Óscar Montes de la candidatura opositora vino a ser: Con la familia no se metan. Montes quedó fuera de juego para la siguiente gestión, pero a última hora logró poner a su esposa en la lista de concejales.

La tercera imagen es de 2017. Montes y su inseparable Víctor Hugo Zamora comparten mesa y mantel con el senador del MAS Milcíades Peñaloza, el ex secretario ejecutivo de Lino Condori Roberto Ruíz y el asesor oficialista Juan Luis Coronado. En los sectores del MAS más cercanos a las bases y a lo orgánico se han encendido todas las alarmas. Para entonces Montes ya había librado de la mayoría de juicios y había vuelto a la más o menos primera línea de la política en un ataque directo contra su sucesor, Rodrigo Paz Pereira, que ya había realizado varios cambios en el equipo de trabajo y las metodologías heredadas.
La cuarta imagen es de esta semana. Los tres concejales dirigidos por Montes se sientan ante los micrófonos junto a los tres concejales del MAS. La serie la inicia la esposa y concejal de Montes, Ruth Ponce y la termina Sergio Gallardo, el instrumental azote de Montes durante su etapa como alcalde. Gallardo, fiscalizador y conocedor minucioso de las demandas ha accedido a una “alianza programática por la fiscalización” que va a entregar el Concejo, de nuevo, a Óscar Montes y los suyos. La fotografía Montes – MAS fue un encargo específico de las altas esferas que abre oficialmente un nuevo escenario hasta ahora negado.

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A dos años de las elecciones, Montes y el MAS blanquean un acuerdo con un objetivo final, que es recuperar el poder municipal. El primer paso es recuperar el Concejo. La pregunta en su entorno es si será capaz de llevar al MAS a su primera victoria en Tarija aún medio camuflado en un soufflé de siglas y plataformas o si por el contrario, acabará por dilapidar el capital político que le queda.

¿Qué hacer con el MAS?
El estrés actual le va a servir a Montes para medir en la ciudad de Tarija la aceptación de una eventual alianza con el MAS, incluso la posibilidad de encabezar una candidatura con esas siglas, que finalmente quedarían disimuladas tras el híper personalismo que gasta el ex alcalde en política.

La decisión final se tomará en función de variables como el analizado hasta la saciedad adelanto electoral. El MAS parece estar dispuesto a hacerlo para no dejar ningún margen de error a los jefes territoriales de cuál es la candidatura a apoyar y evitar así la incursión de invitados que abiertamente han traicionado el proceso.

En el caso de la alianza con Montes, el asunto es algo más complejo, pues le obligaría a hacer campaña abiertamente por Evo Morales y eso, en la ciudad, penaliza de acuerdo a los análisis de resultados de pasadas elecciones.

En el caso de no darse el adelanto electoral, habría que esperar los resultados definitivos de las presidenciales. En el caso de una victoria holgada del MAS, el partido se vería obligado a hacer campaña con sus propias siglas, una cuestión que ha sido irrenunciable en las dos últimas campañas en las que se han negado alianzas que exigían esconderlas. En el caso de una victoria ajustada, la fórmula de la plataforma parecería coherente con un nuevo tiempo político en Bolivia, donde se habría rechazado la hegemonía.

La variable favorita para el equipo de Montes es que el MAS se hunda en las elecciones presidenciales, lo que alimentaría la catarsis tarijeña y la descomposición de un bloque que nunca fue cohesionado. En ese escenario Montes haría de factor salvavidas, sumando a los náufragos en un nuevo proyecto cercano.

¿Buscar la Gobernación?
El empeño de retornar al Gobierno Municipal mostrado por Óscar Montes en diferentes medios de comunicación depende del encono personal con Rodrigo Paz y también de las pocas opciones que, en solitario, tiene de ganar la Gobernación de Tarija, algo que tuvo al alcance de la mano en 2015 y que, sin embargo, rechazó por el supuesto amedrentamiento hacia su familia.

El escenario sin embargo es bien distinto en el marco de la alianza con el MAS, que le sumaría todo el electorado chaqueño (se habla incluso de una alianza Montes Gobernador – Carlos Brú Vicegobernador) y respaldo en las provincias donde el MAS si tiene presencia. Se entiende que el ex alcalde, al menos, conservaría los votos obtenidos por Pablo Canedo en 2015 y podría sumar buena parte de su electorado más fiel. También es cierto que otra parte no lo respaldaría.
El acomodo de Montes en la Gobernación, como era el plan original, facilitaría el paso de otro de sus ilustres amigos a la Alcaldía de Cercado. No se trata de Francisco Rosas sino de Johnny Torres, el actual subgobernador de Cercado y líder de una fracción del MNR en Tarija y con quien ya han hecho política anteriormente juntos. Torres mantiene una línea beligerante con el Gobernador Adrián Oliva, si bien no será hasta el final cuando destape sus cartas.

Quien quedaría descuadrado sería Mauricio Lea Plaza y el sector de Camino al Cambio, que ha iniciado una batalla profunda con el bloque autonomista de Adrián Oliva, luego de no ver colmadas sus expectativas en la conformación del poder ejecutivo, y que difícilmente podrían justificar una alianza con el Movimiento Al Socialismo por acción, obra u omisión.

¿Importa el plano nacional?
Con el escenario nacional plano que han configurado las diferentes opciones políticas, que no acaban de concretar estrategia contra un Evo Morales más pragmático que nunca y ya habilitado para la elección, no parece que el ex alcalde Óscar Montes tenga intención de jugar ningún papel particular. Nunca lo ha hecho más allá de colocar algunos diputados en franjas de seguridad.

En la última elección, junto a Johnny Torres, apuntalaron a Jorge Quiroga y su Partido Demócrata Cristiano (PDC) con el que dividió la oposición y eliminó cualquier posibilidad, si es que existía, de que Samuel Doria Medina hubiera entrado en una segunda vuelta. También facilitó el control de los dos tercios de la Asamblea Plurinacional.
Para 2019 se espera un escenario convergente de la oposición, que no tiene candidato ni acuerdo programático, y un verso suelto conformado por Luis Revilla.

Montes, que evidentemente niega haber tenido ningún contacto con el MAS y asegura que lo único que sus concejales han decidido a quien no votar, tiene sin duda una cantidad de escenarios diferentes para analizar de aquí a 2019. Lo que es seguro es que no se quedará en casa.