El lío es para Arce Zaconeta

Ni seis meses ha aguantado en el cargo de Ministro coordinador con Tarija César Navarro, que se salió pronto del manual de neutralidad con el que había navegado su antecesor, Roberto Aguilar, sobre las turbulentas aguas del partido en Tarija. Su apuesta por el “bando orgánico” de Sara Armella y la zona alta, obviamente mucho más disciplinado, en plena toma de posiciones para dirimir la presidencia de la Asamblea Legislativa Departamental, que resumiendo supone un acceso directo al oído de Evo Morales, ha precipitado un cambio urgente.

El relevo es ni más ni menos que Héctor Arce Zaconeta, el actual Ministro de Justicia y un peso pesado dentro del Movimiento Al Socialismo (MAS), donde se cuenta entre los fundadores de facto. Arce Zaconeta es uno de los políticos más cercanos a Evo Morales, relación que no ha perdido a lo largo de los años de gestión, a diferencia de algunos que llegaron a tener la misma consideración. Arce Zaconeta se ha caracterizado por su perfil técnico y siempre se ha desempeñado en el ámbito jurídico de la política. Asesor de bancada, viceministro, desplegó toda su capacidad durante la Constituyente y se convirtió después en el primer presidente de la Asamblea Legislativa Plurinacional donde le tocó desarrollar las más importantes leyes orgánicas que ya tenía en la cabeza muchos años atrás. Después se creó la cartera de Procurador del Estado para pleitear por todo el mundo por los intereses superiores del Estado y recientemente, contra pronóstico, y seguramente por la necesidad de Morales de contar con un peso pesado de confianza real dentro del gabinete, vino a ocupar la cartera de Ministro de Justicia en un momento en el que no solo se auguraba el fracaso del Código penal sino que todos los sondeos señalaban ese ámbito, el de la Justicia, como el más calamitoso del país.

Por si fuera poco, Arce Zaconeta ha heredado ahora también la coordinación con Tarija que, por encima de su cinco por ciento de peso demográfico nacional, es sobre todo cuna simbólica de la resistencia y vanguardia en la creación de discursos nuevos, algo a lo que el MAS le teme especialmente por su incapacidad de sostener todas las banderas con las que llegó al poder en 2005.

El escenario que recibe Arce Zaconeta es complejo. Un partido muy dividido y con mucho poder institucional en Tarija no solo en la Asamblea Departamental sino en las alcaldías y subgobernaciones. Como seguramente Aguilar le ha encomendado, Arce Zaconeta ya debe saber que los jefes del MAS en Tarija, cualquiera que sea su tamaño y rango, no aceptan órdenes directas de ningún escalafón, apenas del presidente. Y algunos ni eso. Todos creen ser el mejor candidato y todos creen ser el favorito del Presidente, el que más le ríe las gracias, lo que se esgrime como una especie de contraseña por la que se autonombran intérpretes del presidente. Todos son los mejores intérpretes de lo que quiso decir el Presidente.

Los bloques
En Tarija se cuentan al menos tres bloques formales en la lucha del poder además del poderoso “lobby chaqueño”, que tantos problemas tiene en sí mismo que tiene coordinador ministerial propio. Luego está el grupo de Milcíades Peñaloza, el empresario senador amigo de Johnny Torres, Óscar Montes y otros tantos que han contribuido a desnaturalizar el partido.
Entre los aspirantes a jefes supremos se cuenta a Sara Armella, a Álvaro Ruíz y todavía a Walter Ferrufino, hasta que se formalice la caída en desgracia, que perfectamente podría venir en forma de sobresalto judicial.

Ferrufino fue durante algunas semanas del 2014 el favorito de la Coordinadora Departamental del Cambio para ser el candidato del MAS a la Gobernación en las elecciones de 2015, hasta que Morales ungió a Carlos Cabrera y el subgobernador de O´Connor se vio obligado a contentarse con la reelección en su feudo. Lo cierto es que pese a tener un perfil más reconocible por las bases, Morales mantuvo distancias y ya con la legislatura iniciada ha ido perdiendo peso en tanto no ha recibido por parte del Gobierno ningún tipo de ayuda financiera para su gestión, que tiene muchos problemas. Ferrufino fue uno de los ideólogos de la Ley de modificación de la 3038 que asigna todas las regalías al Chaco, se trataba de una cuestión de supervivencia política. El Presidente Evo Morales vetó el tema y Entre Ríos igual bloqueó las exploraciones. Desde entonces no aparece en las fotos.

Por su parte, el bloque de Álvaro Ruíz es el que menos ha crecido desde sus posiciones de inicio, de hecho ha retrocedido al ceder el testigo de la vocería de la Asociación de Municipios de Tarija (AMT) a Gladys Alarcón, del sindicalismo de la zona alta. Ruíz no ha logrado crecer en la Asamblea y apostó a perdedor en la pugna campesina al apoyar a los Eider Quiroga y compañía, que sucumbieron ante el avance del bloque de Armella. En cualquier caso, Ruíz tiene a su favor ser el opositor a Oliva más activo y constante de los últimos años, pese a sus intermitencias de los últimos meses, y haber logrado cierto nivel de reconocimiento entre la población en esta misión. Ruíz tiene un problema insoslayable y es su falta de sintonía con el bloque de Milcíades Peñaloza, que, al final, sigue manejando los hilos por delegación de Morales.

El tercer bloque es el de Armella, que no tendría nada en contra sino precisamente eso. Armella tiene un historial limpio de corrupción y coqueteos con otras fuerzas. No hay pasado oscuro, solo sindicalismo militante, además de un estilo dialogante con autoridad. Armella ha logrado todos los objetivos (falta el Prosol) sin hacer el ruido de sus antecesores. Armella además es campesina de pollera, mujer líder, fácilmente identificable… pero eso en el MAS no es garantía de nada últimamente. Más bien todo lo contrario.