Concejo Municipal se suma a la lucha contra el plástico

Según un estudio realizado por la Liga de Defensa del Medio Ambiente (Lidema), cada familia en Bolivia utiliza más de 365 bolsas de plástico en un año, lo que refiere que en 300.000 familias son alrededor de 100 millones de bolsas que además son desechadas y suman a los miles de kilos de basura plástica que inundan los basurearos, calles, ríos y quebradas.
Además, informó que más del 65 por ciento de la población nacional utiliza envases de plástico. Las bolsas y las botellas de este material significan el 8.5 por ciento de los residuos sólidos que se generan por día. En Tarija, no hay excepción.
Ante esta problemática, el concejal ahora presidente de la Comisión de Medio Ambiente, Alfonso Lema, manifestó la propuesta de ley para regular el manejo y uso de las bolsas plásticas y pidió a las demás instituciones públicas sumarse a la campaña contra el plástico.
La propuesta de ley será socializada en el Concejo Municipal de Cercado y posteriormente ante toda la población del municipio para concientizar sobre el uso indiscriminado de bolsas plásticas al momento de realizar compras.
Una de las ideas es implementar bolsas de mayor degradación y que su efecto no sea de alto impacto en el medio ambiente, hechas con materiales naturales como telas y papel. Hay sectores en la población que iniciaron por cuenta propia a cambiar este tipo de hábitos.
Muchos jóvenes que se suman a la causa de cuidar el medio ambiente y de prevenir un desastre ocasionado por una sociedad de alto consumo en plásticos, realizan sus compras portando bolsas de tela y negando a los comerciantes utilizar una bolsa de plástico por cada producto.
Por otro lado, la mayor parte de las bolsas residuales que permanecen en las calles son recogidas por Emat (Empresa Municipal de Aseo Tarija) y son debidamente trasladas al basurero municipal, sin embargo, el viento o diferentes factores las trasportan por otros rumbos ensuciando las carreteras, los cerros, pegándose en los árboles o agrupándose a las orillas de las fuentes de agua. Su degradación tarda al menos 150 años.