Cómo hacer de Setar una empresa digna

El asunto parece complejo, pero no lo es tanto. Servicios Eléctricos de Tarija es una empresa distribuidora de energía, un monopolio en ese aspecto, y que sin embargo apenas tiene recursos para invertir. ¿Por qué? Porque los municipios no pagan sus consumos.

El último escándalo se ha dado en Yacuiba, donde la institución lleva 53 meses sin pagar las facturas por el servicio sin que se le mueva un pelo. Más de cuatro años sin aportar con el pago básico, lo que ha contribuido decisivamente a empeorar la calidad del servicio que se presta a los ciudadanos.

Las deudas son de todas las instituciones, unas más, otras menos. Algunas han iniciado la negociación con Servicios Eléctricos de Tarija conscientes de que la deuda podría sr utilizada políticamente en cualquier momento. Otros han apostado por pedir la condonación, lo cual jurídicamente es imposible y podría meter en prisión a quien osara una aventura semejante.

Otros apuestas por la conciliación. Es el caso del Gran Chaco, desde donde se asegura que se ha invertido en infraestructuras transferidas posteriormente a la empresa eléctrica y se ha apoyado en gasto corriente, con alquileres, suministros e incluso vehículos, lo cual es meridianamente cierto, lo que no significa que necesariamente sea viable una conciliación de ese estilo. Es la Ley Marco de Autonomías y los respectivos Estatutos los que dan el marco de inversión en este servicio en beneficio de los ciudadanos, no de la empresa distribuidora. Es decir, el doble rasero con Setar y con Ende no amerita.

Los ciudadanos pagan en sus facturas buena parte del alumbrado público correspondiente al municipio, pero no todo. Es conocido que el único sistema que genera excedentes es el de Cercado mientras que el resto es deficitario, muy deficitario en el caso de los sistemas aislados. En ese contexto, la deuda ha ido creciendo y también se ha politizado. Siempre se ha politizado, utilizada para gestionar apoyos y también para mantener líneas rojas. En la actual coyuntura ha sido uno de los elementos clave para llegar a consensos, pero la calidad de un servicio básico esencial para la vida humana pero también para el despegue industrial que se desea en el departamento no puede quedar al azar de las calenturas políticas del momento.

Setar, desde que se consolidó el monopolio en la generación eléctrica de Ende y se ordenó el sector para subordinar los sistemas a las decisiones de la empresa pública nacional, es poco más que un florero al servicio de los afanes políticos.

Cosas de la nueva comunicación gubernamental. Los alcaldes no quieren pagar facturas y contribuir a que la empresa pueda funcionar autónoma y profesionalmente, sino que quieren definir el recorrido, licitarlo, entregarlo, hacerse las fotos con los vecinos y finalmente, dejar la gestión en manos de Setar, que sin apenas recursos para realizar sus mantenimientos, no tardará en dar problemas y vuelta a empezar.

Mientras las alcaldías pueden aguantar 53 meses, el resto de los mortales que habitamos este país, por instrucción ministerial, sufren el corte a partir del segundo mes en mora. Resulta cínico exigir a Servicios Eléctricos un mejor servicio, incluso motivar movilizaciones y protestas, sin que se cumpla con la obligación mínima de pagar las facturas.